Mis ojos derribaron el velo ante tanta mierda organizada
que pasaba delante de mis narices,
en ese mismo instante me declare militante del polo opuesto
a cualquier color y forma de tiranía.
Me llamaron iluso, soñador, idealista, vago, falopero, puto
y también lacra,
mis sonrisas como mi bronca crecieron ante tan demagogas
palabras.
Me alejo de la paz y de las guerras ante cada intervención que mi boca emana.
Cada paso que mis zapatillas realizan marcan el compás de
una marcha,
y es mi entrenamiento para la gran batalla.
Aquí estoy, desnudo, pero nunca desarmado.
