
Sentado frente al tiempo,
el mismo que no es mío,
el que te llevaste confundida entre tus prendas de vestir interior,
¡esas que nunca fueron necesarias en nuestros encuentros!
Hay melancolía de manos impasibles pero de dedos soliviantados.
Tus besos con labios cerrados para no concederme el hálito de tus profundidades
¡en ningún tiempo antiguamente odie la pasta dental como en esos despertares!
Lejana, diáfana, ausente, sobre todo ausente.
No te disipas por que no estas frente a mi mirar.
Gollería sin lío en las manos de un mocito, marcha la historia y florecen arrugas,
y te espero,
te espero,
te espero.
¿En que nirvana agitas las alas?
¿En que liquido elemento se bautiza tu soma saqueado y desvalijado de guiñapos de moda?
Te despojo y ornamento con mis quimeras, pupilas y apetitos.
Te desnudo y desnudo la nada que no existe.
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