
Desmedida razón,
conviviendo con sentimientos a flor de piel
camino por el parque,
y se van cerrando puertas de hierro a mis espaldas.
Vano intento el de dar oídos al canto de los pájaros,
solo es armonía desafinada el tintinear de las llaves.
Verán el sol
tal vez en el crepúsculo de sus existencias.
Verán ese bonzo quimérico como el amor.
Solo persiguen ser abrazados,
solo denuncian tanta deshumanización.
Pero hace rato que el desasosiego y la no implicancia
cegaron nuestro mirar,
nuestro sentir.
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