Saltan y rehílan sobre el calor de mis tripas
caracolas de noches en habituales embotellamientos del tiempo,
del mío y de ellos.
Son detractores de relojes pero no de agujas.
Tal vez te canses de mi (infierno), tu (cielo).
Solo vivo, nunca sueño, nunca duermo, descanso sobre danzas lascivas:
lupercales y bacanales en el carnaval de mis deseos.
Cuéntame esas contrariedades barrocas que estrangulan tu existencia,
seré oídos y soma, pero nunca mensaje.
Seré manos y libídine, pero siempre verbo.
Seré manos y libídine, pero siempre verbo.

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