
Sin sones ni alimento, juego a ser dios (con minúscula, ¿acaso hay alguno con mayúscula?).
Sentado en la vereda de una casa que ya no es mia, al parecer los dueños, actuales, pensaron que una pintura nueva en la fachada le daría mayor apropiación,
los recuerdos ya no están manifiestos en las paredes: tinta verde de lapicera bic trazo fino para Hugo en la puerta, el Hugo verdadero, el que escuchaba nirvana, el que se perdió en algún lugar del crecimiento.
Mi vaquero es mugre y la mugre de su tela es rebeldía... aun así a pato le gustaba sentarse en mis piernas, como te extraño niña, a la verdadera Pato que se perdió en los laberintos de la vida.
Hoy solo quedan albañiles en andamios en mi retina, bellos sepultureros constructores, si, la vida es una eterna contradicción.
Quise olvidar y una niña, muy niña en ese bello entonces, miro a mis ojos y mis ojos miraron a los suyos que me sonreían haciendo coro a su cabello que volaba por el ventilador de techo de la biblioteca nueve de julio. La misma niña, ya no tan niña, me dijo: "escribe, los escritos quedan y nunca son recuerdos".
Aquí estoy, haciendo caso a su decir.
Muchas gracias
"Un día cualquiera, en algún lugar, tendrás otra oportunidad..."Memphis la blusera
ResponderEliminar