
Abordemos el año como lo despedimos,
con pañuelos sacudidos en dársenas de morriñas,
con exhalaciones etílicas, emanadas del soma de la masa
y acordes de violines y cellos hostiles al sol y apasionados de la noche.
Tropeles ancestrales en el abolengo de bohemios que atinan felicidad
en hocicos de vidrio que incitan a amar en charcos de goma espuma.
Tal vez esto sea inmolarse, o durar.
Te conozco y a cada segundo te desconozco más,
no te iluminas con los dientes, no hay barbarie deleitable en tus belfos
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